Allende los mares

“A ningún libro malo le ha servido nunca para nada el prólogo lleno de autoridad; y, a su vez, esta autorización protocolaria del hombre prestigioso, sobra y aún estorba cuando el libro es excelente.

 Tradicionalmente el prólogo se construye como una exégesis del logos o la fábula antepuesta al propio logos. Es decir, se presenta como la primera explicación o hermenéutica de un libro. No es éste el caso. Este prólogo tiene un simple sentido “kerygmático” del presente libro. Es decir, sólo puede servir como anunciador o pregonero de ciertas cosas que contiene este gran libro narrativo, novela de época, entre otras cosas, sin ningún anacronismo, y por ello, verdadero hápax editorial en esta época de infames escritores coronados con las bayas y el laurel marchito del Premio Príncipe de Asturias.

El autor es uno de los pocos escritores interesantes que a la sazón tenemos en el panorama de las letras español.

La descripción psicológica de cada uno de los personajes está magistralmente conseguida. Novela de grandes caracteres teofrásticos, amores, tempestuosos, incendiarios y explícitos, y grandes valores humanos, enmarcado todo ello en magníficas descripciones de la Naturaleza, como las tempestades de arena en el desierto de Mojave, conseguidas con un soberbio despliegue verbal del castellano más purista.  

En fin, una hermosa novela para leer este cuarto verano de crisis económica.”

 Martín Miguel Rubio Esteban

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